¿Berrinche o Crisis? Aprende a distinguirlos y ayúdalos con amor
- 1 jul
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Como padres, ver a nuestro hijo llorar, gritar o tirarse al suelo nos estresa muchísimo. El cansancio del día y las ganas de que todo esté en paz nos hacen pensar que "lo hacen por capricho" o para retarnos.
Sin embargo, hay una gran diferencia entre un berrinche común y un episodio de crisis (o desborde emocional). Aprender a distinguirlos te dará la herramienta exacta para ayudarlos sin perder la paciencia.

Los dos tipos de comportamiento (Según los expertos)
Para entender esto de forma fácil, el famoso experto en el cerebro infantil, el Dr. Daniel Siegel, nos explica que el cerebro de los niños se divide en dos partes: "el piso de arriba" (donde piensan y toman decisiones) y "el piso de abajo" (donde viven las emociones y las alarmas).
1. El Berrinche Común (El cerebro de arriba)
Ocurre cuando tu hijo quiere algo (un juguete, un dulce, no querer bañarse) y usa el llanto o el enojo para conseguirlo.
¿Cómo saber qué es? El niño tiene el control de la situación. Si le das lo que quiere, el berrinche mágicamente se detiene. Su cerebro pensante sigue activo, solo está probando tus límites.
2. El Episodio o Crisis (El cerebro de abajo)
La especialista Dra. Mary Kurcinka llama a esto un "desborde". Aquí el niño no te está retando; su cuerpo y su cerebro se llenaron de tanto estrés, cansancio, hambre o estímulos, que simplemente se desconectó ("explotó").
¿Cómo saber qué es? El niño no tiene el control. Está sudando, fuera de sí, y aunque le ofrezcas el dulce o el juguete, no puede parar de llorar. Su cerebro entró en modo de emergencia.
¿Cómo manejar cada situación con empatía?
Aquí tienes la guía rápida para actuar como el puerto seguro que tus hijos necesitan:
Si es un Berrinche Común:
Mantén tu palabra con cariño: Si dijiste "no", mantén el "no". Ceder solo les enseña que gritar funciona.
Valida y redirige: Dile con calma: "Sé que estás enojado porque querías ese juguete, pero hoy no lo compraremos. Ayúdame a escoger las manzanas". Conéctalo con otra actividad.
Si es un Episodio o Crisis Emocional:
No intentes razonar ni regañar: En una crisis, su cerebro no escucha razones. Hablarle mucho o gritarle solo empeora la tormenta.
Asegura su cuerpo: Quédate cerca para que no se lastime.
Usa tu calma como medicina: Dile con voz suave: "Estás a salvo, aquí estoy contigo. Vamos a calmar no juntos". Espera a que la tormenta pase. El abrazo o la plática vienen después de que se calmó.
Un niño que pasa por una crisis no es un "niño malo", es un niño que la está pasando mal y no sabe cómo pedir ayuda. Entrenarnos para entender sus etapas y sus cerebros es el camino más rápido para recuperar la paz en casa. ¡Sí se puede!




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